EL MEJOR AMIGO DE UNA FIT-GIRL

Todas sabemos que al entrenar lo primero que nos importa es sentirnos cómodas y seguras para movernos sin miedo. Para lograrlo confiamos en un buen sostén deportivo, ¡los amamos! Nada como ellos para entrenar con explosividad y sin riesgos. Pero, ¿conoces la historia detrás de los sostenes deportivos?
 

 
Resulta difícil creer que antes de 1977 no existiera el sostén deportivo. Aunque, ¿tenía razón de existir? En ese entonces, se consideraba que las mujeres eran “demasiado débiles” para practicar deportes y, con la preocupación por los “daños reproductivos”, se veían limitadas a participar en carreras de menos de 400 metros y a partidos de basket de la mitad del tiempo que los de los hombres. Ahora sabemos que las mujeres somos y siempre hemos sido igual de capaces que nuestros compañeros hombres.
Revolución deportiva: el cambio llegó a EE.UU. en la década de 1970 cuando una combinación de factores facilitó la participación de las mujeres en los deportes. En 1972, con la aprobación de la ley “Title IX” se prohibió la discriminación por motivos de género en las escuelas y universidades y las estudiantes pudieron disfrutar de un mayor acceso a los deportes. Además, el país se encontraba en la antesala de una “revolución deportiva” gracias a su obsesión con el running.
Las mujeres comenzaron a practicar deportes, pero pronto se dieron cuenta de que había otro obstáculo que impedía su progreso en este ámbito: los senos. En ese entonces, las mujeres salían a correr con sostenes comunes que no proporcionaban apoyo, causaban dolor o bien debían soportar las groserías y comentarios que se escuchaban si salían a correr él.
 
El primer sostén: Lisa Lindahl, corredora empedernida, diseñó el primer sostén deportivo tras escuchar un comentario de su hermana sobre la necesidad de un “suspensorio para mujeres”. Este comentario fue un buen punto de partida, pero no fue sino hasta que su marido en ese tiempo hizo un chiste sobre dos suspensorios que se convertían en un sostén que la idea vino a su cabeza. Lindahl supo ver el potencial de ese chiste. Se quedó con la idea y dejó al marido. Tras varios prototipos y un cambio de nombre, “‘Jogbra”, el sostén de 16 dólares se convirtió en un éxito, ya que mantenía los senos en su lugar sin ningún tipo de metales o rellenos.
 
La evolución: en la década de 1980 apareció la cultura del gimnasio y el spandex. De repente, hubo una gran variedad de sostenes deportivos elásticos y coloridos que “comprimían” los senos más cerca del pecho. En la década de 1990, con los avances en los estudios de movimiento, se inventó el primer sostén encapsulado, con la idea de “divide y vencerás” de Enell, que proporcionaba tazas y apoyo individuales para cada seno.
 

El sostén deportivo, que se consideraba feo y se ocultaba, ahora se ha transformado en un favorito de la moda: es cómodo y puede llevarse todo el día. Son una prenda clave en la bolsa del gimnasio de cualquier mujer, es por ello que las diseñadoras en SOULDIER tratamos de reinventar los modelos para las deportistas del presente y del futuro.
 

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